Jueves 17 de Mayo del 2012
Qué piensa el budismo de...
Violación por compasión
Los tibetanos cuentan esta historia siempre que tienen la oportunidad. Es una de sus favoritas y resulta útil para ilustrar el punto clave de la ética. El punto es la aparente imposibilidad de llevar a cabo una violación por compasión: El punto es que cualquiera que sea la regla ética, sin importar lo clara que parezca y la amplia gama de instancias que pueda cubrir, jamás puede ser considerada absoluta. Lo que determina el valor ético de una acción es el estado de conciencia con el que se realiza.
Erase una vez -comienza la historia- un anciano ermitaño que vivía a solas en la cueva de una montaña -como se trata del Tíbet podemos imaginar que la cueva se encontraba cercana a zonas nevadas y que por lo tanto era muy fría-. Éste vivía como Milarepa -el famoso asceta-, pero a diferencia de él su dieta no consistía únicamente en ortigas. A pesar de que llevaba una vida muy estricta y austera, no se alimentaba de ortigas porque muy cerca vivía una mujer que solía llevarle comida todos los días. Y de ese modo él podía continuar con su práctica de meditación sin tener que preocuparse de sus alimentos. Cada día ella se acercaba a la entrada de la cueva con una gran fe y una profunda devoción para dejar la comida enfrente del anciano ermitaño. Éste bendecía a la mujer y comía en silencio. Entonces, sigilosamente, ella recogía el plato vacío y regresaba a su casa, mientras él continuaba meditando.
La chica regresó y encontró al ermitaño sentado enfrente a la cueva. Ella hizo una reverencia y le dijo: “Siento mucho haberme comportado de esa forma tan tonta. Estoy aquí para servirle en lo que quiera.” Sin embargo, el ermitaño le contestó simplemente que ya era demasiado tarde. Ella le preguntó qué quería decir. Sin más miramientos él repitió: “Es una pena, pero ya es demasiado tarde.”
La chica estaba perpleja y le preguntó una vez más a qué se refería. Y el ermitaño le respondió: “Pues bueno, supongo que debido a que tú has participado en el incidente te contaré lo sucedido:
Y es que como sabes, del otro lado de la colina hay un gran monasterio. Ahora bien, el abad de ese monasterio era un hombre inicuo, no era un monje bueno en lo absoluto. No le interesaba el Dharma, nunca estudiaba ni meditaba y era muy codicioso. Anhelaba acumular posesiones y atiborrarse de comida. Él murió hace unas horas y mientras yo meditaba alcancé a ver que su continuo de conciencia que se movía por el aire. Se encontraba en una condición terrible, triste e infeliz, y me di cuenta de que estaba dejándose atraer por un renacimiento inferior, lo que le iba a ocasionar una vida futura bastante desagradable y dolorosa. No había nadie en las cercanías y en ese momento tú llegaste. Sentí compasión por él e intenté darle otra oportunidad a ese espíritu infeliz. Pensé que si actuaba con rapidez podría ayudarle por lo menos a renacer como humano. Lamentablemente te fuiste corriendo y… ¿sabes lo qué ha pasado? Pues bien, en ese campo de allá abajo, un momento después de que te marchaste, había dos burros copulando…
¡Ahora es demasiado tarde!” se lamento.
Esta historia viene de la tradición tibetana. Sin embargo algunas personas hoy en día dirían que esta historia pertenece al enfoque patriarcal del antiguo Tíbet y que muestra solo un aspecto de la compasión, dado que el ermitaño estaba simplemente enfocando su compasión por el fallecido abad pero insensible por la campesina que eligió como posible instrumento de su compasión.
3 Comentarios para este artículo

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24 Septiembre 2011
No se puede hacer el bien en desmedro de otra persona a la que se hará un mal, no hay verdadera bondad, es falsa por tanto menos hay sabiduría.
El ermitaño estaba totalmente confundido viendo un plano espritual peocupandose mas de ser Dios que de ser persona, esos son los males que trae la meditación, ego, ego, ego… Claramente un Dios no viola y alguien que se pretenda considerar persona tampoco.
Es la oración la que nos pone en contacto y en sintonía verdadera con los demás.
Mi humilde opinión.
13 Octubre 2011
Creo que el problema de la historia es toda la controversia que genera por su contenido, en mi ignorancia y sin el afan de hacer a un lado el acto horrible que supone una violacion ya sea de un iluminado o no, creo que la medula de la historia es el final. Si se analiza detenidamente uno se da cuenta que un monje por mas iluminado que este sea no es capaz de modificar el karma, el abad era malo y al final simplemente recibio lo que merecia. De igual modo el monje ya que por algo sus actos no fueron consumados, el equilibrio no se rompio incluso con las “buenas” intenciones del monje.
19 Marzo 2012
La historia me parece manipulada y absurda; supongo que en la traducción se perdió el verdadero contenido. Se supone que una de las características del budismo es la elevada ética de quienes lo practican. En la historia, la actitud de la madre lleva a la hija a confundir el bien y el mal. No creo que sea un buen ejemplo de compasión.