Sábado 23 de Agosto del 2014

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Los textos del Dharma

Los textos sagrados
En este artículo se describirá el espíritu de los textos del budismo o del Dharma a través de evocarlo dentro de las diferentes formas que la tradición ha tenido a lo largo de su historia. Hablaremos de la forma en que el Buda describía su enseñanza (en italicas) y trataremos de entender lo que significa con un comentario posterior.


Foto ©

En el Tiratanabandana el Buda dice:

Bien comunicada es la enseñanza del Ricamente Dotado,
inmediatamente aparente, perenne, de la naturaleza de una invitación
personal,progresiva, para que el sabio la comprenda de manera individual.


Toda mi vida voy a refugio a la verdad.

A todas las enseñanzas de la verdad del pasado,
a todas las enseñanzas de la verdad que han de venir,
a todas las enseñanzas de la verdad que ahora hay,
a ellas se dirige mi veneración de modo incesante.
No hay para mí otro refugio que la verdad.
¡Supremo refugio!
¡Oh! ¡Por la virtud de esta verdad
que abunden la gracia y la victoria!


Enseñanzas a la medida
El Dharma del Buda está “bien comunicado”. El Buda conoció la verdad por medio de su propia experiencia directa y cualquier cosa que él dijo y todo lo que hizo fue una expresión directa de eso. Como era extremadamente sensible y capaz de sentir empatía fue un maestro en el arte de la comunicación y, por esta razón, sus enseñanzas eran “inmediatamente aparentes”. Las personas con las que hablaba no necesitaban ser graduados en filosofía o teología para entenderle. Él hablaba directamente a la experiencia inmediata de cada individuo.

Sin fecha de caducidad

Lo que el Buda enseñó era “perenne”. Tenía mucho sentido hace 2,500 años y sigue teniendo mucho sentido ahora. Cuando vamos atravesando las diversas capas de tantas traducciones llegamos a lo que el Buda estaba descubriendo en realidad. Su significado se torna completamente claro y relevante. El Buda se refirió a la condición humana esencial, al hecho de que existe el sufrimiento y a la forma de vencerlo. Esto es algo que no cambia con el tiempo.

Una invitación personal
Mas lo que pronuncia la mente iluminada, no obstante su grandeza y aun cuando se halla fuera del espacio y el tiempo, se dirige siempre a los individuos; tiene “la naturaleza de una invitación personal”. El Buda enseña de un modo condicional: “Si quieres escapar del sufrimiento, esto es lo que haz de hacer”. No hay imperativos aquí, como tampoco hay lugar jamás para el dogma, mucho menos para el uso de la fuerza cuando se trata de aplicar la enseñanza del Buda.

Un camino gradual
El Dharma es, además, “progresivo”. Conforme lo ponemos en práctica en nuestras vidas vamos cambiando para bien y aumenta nuestra sabiduría y comprensión. Con una claridad cada vez mayor volvemos al Dharma y lo que ahora ya entendemos nos lleva aun más adelante en el sendero. El camino a la iluminación es gradual. Éste es el primero de los ocho atributos “sorprendentes e impactantes” que, en el Udana, el Buda afirmó que caracterizaban a su Dharma:

Monjes, así como fluye el océano, se desliza y tiende a descender poco a poco y no tiene una caída abrupta, de igual modo en esta disciplina del dhamma el entrenamiento es gradual, la acción es gradual, el avance es gradual. No hay una penetración abrupta en el conocimiento. Puesto que así es (,monjes), ésta es la primera cosa extraña y maravillosa por la cual, cuando los monjes la perciben, se deleitan en esta disciplina del dhamma. (F. L. Woodward, traductor, The Minor Anthologies of The Pali Canon, part ii, Udana: Verses of Uplift and Itivuttaka: As it Was Said, Oxford University Press, Londres, 1948, p. 65)

El sabor de la liberación
Finalmente, el Dharma es “para que el sabio lo comprenda de manera individual”. Cuando una persona alcanza la iluminación lo hace como sólo ella podría hacerlo. La iluminación de Nagaryuna se manifestó de un modo distinto a la iluminación de Vasubandhu. Tara o Mañjusri, Sariputra o Modgalyayana, cada uno expresa su comprensión individual del Dharma y aun así, paradójicamente, mientras más lo asimilamos de una manera individual para nosotros mismos, más cerca estamos de comprender las profundas percepciones de los demás. Mientras más participamos nosotros mismos en la vida del Dharma más hondo nos adentramos en ese enorme océano que tiene un solo sabor, el sabor de la libertad. En el texto antes citado el Buda lo dice así:

Monjes, así como el poderoso océano tiene un solo sabor, el sabor de la sal, del mismo modo, monjes, este dhamma tiene sólo un sabor, el sabor de la liberación. Puesto que así es (,monjes), ésta es la sexta cosa extraña y maravillosa (por la cual, cuando los monjes la perciben, se deleitan en esta disciplina del dhamma). (Ibíd., p.67)

Textos invaluables

Los textos del Dharma, que aparecen sobre el loto que está detrás del Buda, tienen un solo propósito, liberar a todos los seres. Su valor no tiene precio. Son más que libros y quizá cuando los visualicemos deberíamos contemplarlos con palabras flamantes escritas sobre páginas de oro y joyas. Ahora bien, ¿de qué textos se trata? ¿Y qué es el Tripitaka?

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